PANEL CIUDADES

Objetivos del Panel.
Convocar a un alcalde de una gran ciudad mexicana, a un alcalde de una gran ciudad extranjera, a un académico experto en el desarrollo de ciudades y a un especialista internacional en políticas públicas para el desarrollo. El panel deberá provocar una discusión con énfasis en las oportunidades y los retos que tienen las ciudades para su propio desarrollo en el contexto de un mundo más globalizado y con una población local cada vez más heterogénea. Las ideas expuestas deberán ir aterrizando en el análisis y discusión de las políticas públicas que han acompañado a casos exitosos o, que al menos, han bien canalizado situaciones conflictivas.
Justificación Temática.

Las ciudades son generalmente un microcosmos que sintetiza mucha de la realidad así como de la complejidad o de los alcances de la acción pública del país al que pertenecen. Son también un espacio en donde se da la interacción constante de autoridades de diversos niveles con otros actores relevantes para el desarrollo local. Las políticas públicas en las ciudades son por lo tanto un buen ejemplo de las capacidades que tiene un país para impulsar esfuerzos coordinados para el buen desempeño de los servicios públicos y para la promoción del desarrollo.

En México, los gobiernos de las ciudades del país han venido jugando un papel estratégico en los avances de la práctica democrática cotidiana. Son los ayuntamientos del país los que han tenido que enfrentar una nueva dinámica de interlocución con la ciudadanía. Son los primeros que han tenido que imaginar nuevas estrategias para la acción pública basadas en la generación de consensos, en la creación de redes sociales diversas y en la construcción de nuevos marcos de gobernabilidad.

Desafortunadamente, las experiencias innovadoras calificadas de exitosas no han sido capaces de mantener el impacto positivo de dichas prácticas más allá de un trienio o sexenio. De hecho, en algunos casos no han podido institucionalizar casi ninguno de los rasgos distintivos de la innovación. En un análisis de carácter longitudinal que recoge la evolución de la gestión durante periodos de una década –en la que se incluye un trienio previo al periodo en que surge la innovación y un trienio posterior a la misma- se ha podido observar cómo en ocasiones los nuevos estilos de liderazgo desaparecen rápidamente, en algunos casos los sistemas de participación ciudadana entran en fases de desánimo y falta de interés, y en otros casos los avances mismos en los sistemas administrativos pueden sufrir retrocesos. Es decir, las innovaciones y sus efectos positivos, pueden desaparecer con la misma velocidad con la que surgieron.

La anterior situación ha sido uno de los aspectos que más ha obstaculizado la promoción y proyección de las ciudades desde sus propios gobiernos. En este sentido surge la necesidad de buscar, discutir y analizar las políticas públicas que mejor pueden promover la competitividad de las ciudades.

La noción de competitividad ha sido incorporada al discurso gubernamental en el ámbito internacional e incluso en el trabajo académico y, por lo general, alude al proceso de generación y difusión de competencias, a las capacidades de determinadas empresas y naciones para actuar exitosamente en el mundo globalizado. Es decir, en un principio es una noción que se reserva para ser aplicada al comportamiento de empresas o países.

Pero las ciudades compiten en el mercado mundial de una manera diferente a como lo hacen las empresas o los países, no compiten ajustando las tasas de interés o de intercambio, o recurriendo a prácticas restrictivas o de colaboración, compiten ofertando un entorno propicio para el desarrollo de las actividades económicas.

La competitividad entonces se convierte en un factor determinante para el desarrollo económico urbano y regional, lo cual puede llevar inclusive a que las ciudades, a través de las acciones y políticas que implementen sus autoridades locales, pueden competir directamente entre sí, con bastante autonomía respecto de los gobiernos nacionales a los que pertenecen. Por lo general es una acción público-privada porque las ciudades o las regiones son un sujeto colectivo conformado por, autoridades locales, empresarios y organizaciones económicas y sociales, que pueden ser promotoras de su propio desarrollo económico.

Además, debe decirse que en el marco de los procesos de globalización de la economía el espacio competitivo puede ser un ámbito más amplio o más pequeño que el de los límites político-administrativos de una ciudad o municipio. Existen incluso espacios económicos transnacionales o binacionales como es el caso de Ciudad Juárez-El Paso, pero en el interior de las regiones urbanas o ciudades existen “clusters” territoriales (ejemplo Guadalajara) que son agrupamientos de firmas que se benefician como consecuencia de las externalidades locales, comparten la proximidad geográfica, mano de obra calificada para el desempeño de determinadas actividades, acceso a insumos e infraestructuras especializados, vínculos con universidad y centros creadores de innovaciones tecnológicas que, facilidades para interconectarse en red.

Las ciudades son entonces espacios que pueden ofrecer ventajas competitivas, en la medida en que poseen diferentes factores de atracción. En este sentido, suelen identificarse dos tipos de ventajas competitivas:

* Estáticas, que son las que se derivan de la aglomeración o concentración geográfica y de la desintegración vertical.
* Dinámicas, que provienen de la capacidad innovadora y que son ventajas construidas o creadas por empresas o gobiernos locales, asociaciones, redes de ciudades. Es en estas últimas donde el concepto de competitividad debe integrarse con el de cooperación.

Las ventajas competitivas estáticas provienen principalmente de los siguientes elementos o activos de las ciudades:
* Localización y concentración geográfica.
* Disponibilidad de infraestructuras (suelo, edificios de oficinas, sistemas de comunicación y transporte). * Estándares medio-ambientales aceptables

Las ventajas competitivas dinámicas es cuando las ciudades pueden ofertar un entorno con:
* Recursos humanos calificados (universidades, centros de investigación, cultura)
* Costo de la fuerza de trabajo.
* Capacidad de innovación tecnológica y empresarial
* Cooperación inter-empresarial
* Gobiernos Locales promotores del desarrollo económico
* Entorno institucional propicio (calidad de las regulaciones)
* Pertenencia a redes de cooperación entre ciudades y gobiernos.

En el caso de la economía mexicana, se insiste en uno de los elementos competitivos más significativos que ofrecen sus principales áreas metropolitanas es la abundante disponibilidad de mano de obra, cuyos salarios suelen ser más bajos que los de las economías desarrolladas o incluso de otras economías en vías de desarrollo. Pero también se ha señalado que no se trata de otorgar mayor competitividad por la vía de deprimir más las remuneraciones de los trabajadores, sino de crear mejores condiciones capacitando más a la fuerza de trabajo, elevando la productividad y ofertando mejores condiciones urbano-ambientales e institucionales, principalmente en términos de infraestructura básica y de comunicaciones, calidad de los servicios especializados, innovaciones tecnológicas, medio ambiente sustentable, instituciones transparentes, calidad en las regulaciones, combate a la inseguridad y promoción de la cohesión social.

La ciudad es una aglomeración de población y actividades económicas, sociales, culturales y políticas. Pero tanto en el caso de las grandes ciudades o de las medias, de las áreas metropolitanas o de las ciudades capitales, las condiciones de competitividad están dadas no sólo por la localización geográfica sino también por la dotación de un conjunto de condiciones de la producción y de intercambio de bienes y servicios que pueden ser construidas o creadas no sólo en el municipio o la ciudad central sino en el conjunto de municipios que conforman la zona o región a la que pertenecen. Esto refuerza la idea de la importancia que tiene el ambiente o el entorno central y periférico para generar la atracción de inversiones y promover las actividades económicas.

Considerando lo anterior, la definición de la agenda de políticas públicas, el análisis de las posibles propuestas de solución, la discusión para la elección de una alternativa, su operación y su evaluación son las etapas de las políticas públicas que, en el ámbito de las ciudades, deben encontrar sus foros y sus mecanismos de inclusión que permitan lograr el mayor consenso y eficiencia posible. El desarrollo por la vía de la competitividad local podrá ser entonces el motor para un desarrollo más homogéneo y sostenible.

Preguntas
Como referencia para el desarrollo del Panel, se definieron las siguientes preguntas:

a) ¿La inseguridad en el medio urbano desvía recursos para la promoción de la competitividad?

b) ¿En qué medida los sistemas de movilidad urbana soportan a las políticas de desarrollo local?

c) ¿Puede el desarrollo de una ciudad o un área metropolitana ser el motor para el desarrollo de todo un país?

d) ¿Cómo logran las políticas públicas en las ciudades promover una mayor participación ciudadana?
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