La falta de empleo ha sido, por muchos años, el problema social más grave de México. No hay persona más pobre que la que carece de un empleo. La situación actual de este tema en México se caracteriza por dos aspectos en cuanto al tipo de empleo que genera. Aunque el empleo está creciendo desde 2003 como no lo había hecho en años, el empleo formal se parece cada vez más al informal. La evidencia señala que no solamente ha crecido el desempleo sino que ha crecido la población ocupada sin prestaciones sociales, así como los empleos informales.
A pesar de la mayor expansión del PIB mexicano desde 2004, éste no se ha traducido de manera directa en la generación de empleos. Actualmente la economía mexicana ha estado lejos de generar los 1,2 millones de empleos que se requieren ante el aumento anual de la Población Económicamente Activa. La tasa de desocupación ha aumentado entre el año 2000 y finales de 2006, a pesar del elevado flujo migratorio de mexicanos hacia los Estados Unidos. Según la CONAPO, 550.000 personas migraron al país del norte.
Además del incremento de los niveles de desempleo, en los últimos cinco años ha crecido la informalidad en la economía, así como se observa un amplio vacío para generar puestos de trabajo en sectores como la industria. Por ejemplo, las cifras oficiales revelan que, en 2006, existían 659 mil desempleados más que en 2000. Cabe mencionar que la tasa de desempleo sería considerablemente mayor de no existir las válvulas de escape tanto de la migración hacia los Estados Unidos como del sector informal.
La capacidad de la economía mexicana para generar puestos de trabajo productivos, en la medida en que crece la población en edad laboral, ha sido uno de los principales retos que enfrenta el país en los últimos quince años y se vislumbra que este desafío se mantendrá en las próximas dos o tres décadas, o aún más allá si no se reactiva el crecimiento económico y se emplea productivamente la creciente oferta de mano de obra.
Si bien las exportaciones mexicanas han crecido muy significativamente, en particular las exportaciones manufactureras de los años noventa a la fecha, el empleo total no ha modificado su ritmo de crecimiento anual y la estructura del empleo total no se ha modificado en favor de las ramas manufactureras. En todo caso, las que han tenido mayor participación relativa son la construcción y el comercio, actividades vinculadas esencialmente a la economía interna.
De otra parte, hay llamados concretos por la flexibilización laboral, teniendo en cuenta que en algunas cadenas productivas, como la de textiles y vestidos y la electrónica, China ha desplazado la producción mexicana, tanto en el mercado doméstico como en el de Estados Unidos. México ha perdido líneas de producción y procesos enteros. En el caso textil, por ejemplo, el País ha perdido 35% de los trabajos de manufactura debido a la competencia asiática, principalmente de China.
El Panel discutirá diferentes puntos de vista para encontrar recomendaciones que mejoren la situación de los desempleados, de la precarización del trabajo formal, de la necesidad de crear mejor capital humano y de las necesidades de los empleadores para cubrir su planta laboral en un contexto de globalización de alta competencia. De otra parte se analizarán las reformas laborales que se requieren en el país teniendo en cuenta la necesidad de mejorar el capital humano a través de intervenciones de política pública y de un enfoque que contemple intervenciones en las distintas variables macroeconómicas, institucionales, productivas e históricas que determinan la situación actual.