PANEL EL ESTADO DE LA DEMOCRACIA

Objetivos del Panel.
Invitar a participar a un legislador federal, a dos académicos especialistas en el tema y a dos especialistas de organismos internacionales. La idea del panel es provocar una discusión que permita entender la coyuntura en que se encuentra nuestra transición democrática. De igual forma, tratar de entender los procesos por los que deben pasar las principales fuerzas políticas, para la consolidación de un sistema político más fuerte que sea la base para el buen desempeño de los demás sectores.
Justificación Temática.

México inicia el Siglo XXI en medio de un complejo proceso de transición democrática. Como en otros países de América Latina, las instituciones se han abierto al juego democrático y se han recuperado y ampliado derechos civiles, políticos y sociales. Asimismo, se observa un mayor apoyo a los valores de la democracia, más respeto a los derechos humanos y a la diversidad cultural y étnica. La ciudadanía está mejor protegida en sus derechos por el Estado y por una "fiscalización global" que informa, denuncia y censura las violaciones a estos derechos.

Sin embargo, México también vive las incertidumbres propias de una democracia. Los debates son álgidos pero los acuerdos escasos. Muchos actores políticos y sociales parecen más interesados en afirmar su voz que en fomentar el debate constructivo y las reformas que el país necesita. El propio andamiaje institucional de la democracia mexicana dificulta la generación de acuerdos entre poderes, niveles de gobierno y partidos políticos; y permite la influencia excesiva de grupos de presión organizados y poderosos. Al mismo tiempo, las instituciones aún no han abierto los espacios que requiere la ciudadanía para incidir en la formulación de políticas públicas y en el debate sobre el rumbo del país. Por último, las profundas desigualdades e inequidades en el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales se han convertido en el principal freno al avance de la propia democracia.

Lo anterior ha implicado una sensación de inefectividad política por parte de los ciudadanos, situaciones de parálisis y conflicto entre actores políticos, y una cierta incapacidad para generar los bienes públicos que demanda la sociedad. Hay evidencias de un desencanto con la democracia, entre otros factores, porque no se ha logrado una efectiva articulación y promoción de los intereses tanto colectivos como individuales en pos de un país más justo y próspero.

México enfrenta pues el enorme reto de responder a la espera de una ciudadanía cada vez más impaciente al tiempo que debe transformar la gran pluralidad del espectro político en acuerdos estables y aceptables para todos. Los partidos políticos han jugado y tienen aún que jugar un importante rol en este sentido. Pero no son los únicos: organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, empresas privadas y, en general, la ciudadanía, tiene ante sí la tarea de hacer que la democracia dé cada vez mejores respuestas a los problemas que enfrentan las y los mexicanos.

El objetivo debería ser tender cada vez más hacia lo que se ha llamado una “democracia de ciudadanía”. Este concepto coloca a la ciudadanía como fundamento y sujeto de la democracia, modificando así la manera de concebirla y evaluarla. Abre una dimensión diferente de reflexión y de acción al plantear que el desarrollo de la democracia se mide por su capacidad para garantizar y expandir la ciudadanía en sus esferas civil, social, política y cultural, derechos que conforman un conjunto indivisible e interdependiente.

Preguntas
Como referencia para el desarrollo del Panel, se han establecido las siguientes preguntas:

a) ¿Cuál es el tipo de Estado, de ciudadano, y el tipo de interacción entre ellos que necesita México para generar un desarrollo más incluyente?

b) ¿Cuáles son las reformas institucionales y los procesos democráticos que se requieren para procesar los principales desafíos del país y para instalar o fortalecer una “democracia de ciudadanía”?

c) ¿Es posible que el poder legislativo gane legitimidad como para convertirse en la instancia que redefina las reglas del juego político?

d) ¿Está agotado el modelo presidencialista? ¿Es más urgente una reforma del Estado o una nueva reforma política?
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